Foto: foto ilustración/Wikipedia

Empieza otro año. Una mujer un año mayor sigue sin ser socialmente igual que un hombre. Tendrán que perdonarme por el aspecto posiblemente semiautosuficiente de esta columna, ya que hace poco cumplí 35 años. O al menos eso dicen mis papeles personales.

Como las mujeres nunca tienen la edad adecuada, hace tiempo que tengo en la cabeza 14 o 95 años, pero rara vez algo intermedio. Para nosotras, las mujeres, nuestra edad siempre es algo "demasiado". Y sin embargo, al igual que para los hombres, nuestra edad nunca debería ser un problema. Pero no importa qué número tengamos escrito en nuestros documentos, sigue siendo un elemento cardinal para nuestro juicio, devaluación y exclusión.

A los 20 años, somos "demasiado" jóvenes para ser considerados dignos de confianza. Debemos esperar prudentemente a tener una opinión, un argumento de peso o proyectos. A los treinta somos "demasiado" propensos a tener hijos, y a los cuarenta a querer criarlos.

A los ojos de la sociedad, pues, la condición de madre de familia prima sobre la de profesional. A las que siguen una carrera profesional se las acusa a menudo de descuidar a sus seres queridos. En cuanto a las que deciden no tener hijos, se las sigue considerando parias, mujeres extrañas, brujas.

A partir de los 50 años, cuando todavía se está escribiendo otro largo futuro, a las mujeres se nos tacha de "demasiado" viejas. Como somos invisibles en la iconografía, prácticamente no hay modelos que nos proyecten en ese futuro, ni en la televisión ni en el cine.

Mientras que los hombres pueden seguir presentándose atractivos a los 60 años durante mucho tiempo, para nosotras es "demasiado" tiempo. Cuando tengamos 70 u 80 años, tendremos que asumir el papel de la abuela que hace "demasiados" pasteles y que, además, ya no tendrá vida sexual. Y en la década restante, pues "demasiado" sabiamente a esperar la muerte...

Así que en este nuevo año, me gustaría desear a todas las mujeres que muestren con orgullo su edad, sea la que sea. Nunca serás demasiado vieja, porque si hay algo demasiado viejo, ¡es el patriarcado! Disfruta de la vida antes de que sea demasiado tarde, lejos de los juicios de los demás. Sigue tu intuición: aunque a veces te lleve por el camino equivocado, también puede conducirte adonde tienes que ir.

Atrévete a ser tú misma y a afirmarte tal como eres. Y deseo que los hombres cambien su visión de los números, de las cifras que con demasiada frecuencia asignan a las mujeres, para ordenarlas y clasificarlas. La vida es más bella cuando salimos de la rutina y establecemos nuestros propios límites. Así que os deseo a todos un feliz año nuevo y un feliz cumpleaños.

Humanité.fr/gnews.cz-RoZ_07

https://www.humanite.fr/feminisme/egalite-femmes-hommes/une-femme-na-jamais-le-bon-age